domingo, 2 de marzo de 2008

El cuento de la cigarra y la hormiga (Versión española)

Había una vez un bosque donde vivían un hormiga y una cigarra. Era verano y la hormiga se pasaba la mayor parte del día preparando y guardando víveres para pasar el duro invierno. Por contra, la cigarra se rascaba las pelotas todo el santo día, viviendo un carpediem de libertinaje, cantando y moviendose menos que un estudiante de ade más derecho tetrapléjico.

La cigarra, al ver a la hormiga deslomarse tanto, le preguntó que por qué trabajaba tanto si no había necesidad. La hormiga le respondío que era para poder pasar el invierno y le recomendó a la cigarra que hiciese lo mismo. La cigarra se mofó de la hormiga mientras insinuaba que era una pringada por trabajar tanto.

Pasaba el invierno y la hormiga seguía trabajando almacenando comida, mientras la cigarra se había hipotecado hasta las cejas por un agujero hecho de paja para vivir y había pedido un crédito al 20% TAE para comprarse un Audi Q7 que terminaría de pagar cuando la selección ganase un mundial.


Pero a todo esto que llegó el invierno. La pequeña hormiga tenía todo preparado para pasar un invierno holgado gracias a su duro esfuerzo de los días de verano. La cigarra, por contra, no tenía nada que llevarse a la boca, tuvo que vender el audi por un tercio de lo que le costó y se las veía y se las deseaba para pagar cada mes la hipoteca por ese agujero de paja que tenía por casa.

La cigarra, llena de mierda hasta el cuello, ni se planteó pedirle ayuda a la hormiga (ya que esta le iba a sugerir que se fuera a ser follado por una barra de hierro). Sin embargo, vió que había muchas más cigarras en el bosque igual de jodidas que ella que hormigas que habían trabajado durante el verano. Así que se puso en contacto con otras cigarras y fundaron una asociación de cigarras para reclamar al gobierno del bosque la comida que necesitaban. Las cigarras acusaban al gobierno de su situación actual, decían que la chapuzera gestión del gobierno era la única culpable y que antes del invierno se vivía mejor.

El partido de la oposición se dió cuenta del filón de votos que supondrían todas esas cigarras, así que les prometió una compensación (a cambio de su voto claro) si ganaban las elecciones del bosque. Las cigarras mostraron su apoyo a la propuesta de la oposición (nos ha jodido...) mientras que las hormigas seguían en su casa pasando el invierno como podían.

Finalmente, el gobierno aceptó las exigencias de las cigarras para no perder tal cantidad de votos que hubieran sido imposibles de recuperar buscando el voto en las hormigas, ya que a ellas no les movía un interés económico el ir a votar y, sin embargo, las cigarras votaban por un interés directo.

Y, al final, para poder dar de comer a las cigarras, el gobierno fue quitando poco a poco la comida a las hormigas a base de impuestos y fue dándoselo a las cigarras para que pudiesen comer igual de bien que las hormigas sin haber trabajado por ello.

Moraleja: En España:
  • No hagas lo que creas correcto, sino lo que hace la mayoría.
  • No tienes que ser inteligente, tienes que ser listo.
  • Quéjate aun cuando no tengas razón.
  • Échale la culpa siempre a otros.

1 comentario:

Jorge dijo...

ey victor, soy jorge el hermano de emilio, no te pases on las pobres hormigas de derecho y ade, tu sabes lo duro q es no tener proyetos, ni trabajos, ni examenes imposibles de 5 horas? es duro estar en el cesped de la uam tomando minis dia si y dia tb e?
un abrazo desde bruselas

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